domingo, 18 de noviembre de 2007 5:44
Milagrosa Carrero Sánchez
Me había quedado dormida
Esta mañana inauguré la primera de una serie de rutas para elaborar mi mapa de posibles circuitos aptos para desplazarse en “bici” en el corazón de Cáceres. Es una experiencia nueva para mi que hasta ahora usaba la bicicleta sólo para pasear y mantenerme en forma, pues como bien es sabido, los anteriores gobiernos municipales nos han dejado la herencia de un único carril para bicis que recorre paralelo a la ronda norte desde el Arco hasta la Mejostilla, la famosa “ronda del colesterol”.
Ir desde cualquier barrio periférico al centro, donde se encuentran todos los edificios oficiales, la zona de las tiendas y donde la gente se aglutina, con cualquier pretexto para pasear, en bici es optar entre arriesgarse a resultar atropellada por los coches que -cada vez más competitivos- se mueven por la calzada, o aventurarse por la acera –que a veces sufre estrechamientos-, con la incomodidad y los riesgos que ello comporta para peatones y ciclistas, especialmente a medida que nos vamos aproximando al centro.
El intento resultó psicológicamente agotador: Tuve que pararme unas cuarenta veces, una señora me riñó indignada por compartir acera, estuve varias veces a punto de caerme por no atropellar a alguien....Y entonces me acordé del “día de la bici”, otra enorme prueba de cinismo que los Ayuntamientos anteriores han tenido la desfachatez de permitirse.
¡Con lo fácil que sería quitar una fila de aparcamientos para hacer un carril bici! Pero claro para eso habría que solucionar antes el problema de los aparcamientos y no sólo con aparcamientos subterráneos, que también, sino con un transporte colectivo apetecible, práctico y barato... ¿Pero que digo? Eso cuesta “una pasta” Creo que me había quedado dormida.
Milagrosa Carrero