He pasado la Semana Santa en Valdelacasa del Tajo, una población cercana al embalse de Valdecañas, en el corazón de Los Ibores. Han sido unos días de tranquilidad, de buena compañía, buena comida, paseos, excursiones, y sobre todo un trato inmejorable por parte de nuestros anfitriones, pese a los desbarajustes que ha podido causarles el desembarco en su hogar de dos docenas de personas, incluyendo un tropel de chiquillos.

Durante la estancia, dos cosas me llamaron poderosamente la atención, una en positivo y otra no tanto. La primera fueron las procesiones: estabas viendo en televisión el espectáculo religioso-turístico-folclórico de muchos de los desfiles que se celebran en España y de pronto salías a unas calles donde en todas las casas se habían apagado las luces, y la oscuridad sólo la rompían a duras penas el débil alumbrado público y las velas y faroles colocados en todas las ventanas. Delante el paso de Jesús amarrado a la columna. Unos metros por detrás, el del Nazareno con la cruz a cuestas, y cerrando el de la Virgen. Acompañándolos, cientos de personas –lo que es mucho decir en un pueblo cuyo padrón no llega a las 500 personas—que rodeaban las imágenes sin guardar filas, en absoluto silencio y la mayoría con faroles encendidos. No había Crucificado (creo que es la única Semana Santa sin esta imagen) y alguien comentó socarronamente que es porque se trataba de un pueblo civilizado que había abolido la pena de muerte. Parece que el motivo real es algo más material, la falta de fondos para comprar esta imagen. Esta ausencia ni restaba solemnidad a los desfiles ni parecía importar a los que acompañaban la procesión.

Tras recorrer el pueblo, la procesión volvía a la iglesia. Aquí fue donde me llamó la atención la segunda cosa, la menos agradable. Alguien nos sugirió que entrásemos pese a la cantidad de gente que ya había dentro, porque el templo era muy bello, especialmente el ábside. No pudimos verlo. La iglesia es pequeña y estaba llena. Apenas entramos apareció un sacerdote joven por la parte del altar que se acercó al micrófono ubicado en el atril y tronó sin disimular su ira: “¡Silencio! ¡Estamos en la casa de Dios!”. Lo cierto es que no vi en ningún momento falta de respeto, jarana o cualquier otro gesto o actitud que hubiese dado lugar al cabreo del cura. Es verdad que la gente hablaba y comentaba, pero en un tono bajo, el que se adopta involuntariamente al entrar en un recinto como aquel. Ante la andanada del sacerdote, la gente bajó aún más la voz, pero no pareció suficiente: “¡He dicho que guarden silencio!”, increpó ahora, y acto seguido, para sorpresa y enfado de los allí presentes, nos dejó a oscuras.

Creímos que sería un error o un accidente y permanecimos en el lugar unos minutos. Si mirábamos hacia al atril, a la débil luz de una capilla podíamos distinguir al cura con las dos manos apoyadas en el borde mirando a izquierda y derecha entre desafiante y desabrido. Al final todos optamos por irnos, y momentos después salió él, dio un portazo, echó la llave y revoloteó sus sotanas entre los que estábamos en la plaza sin dignarse a dirigir a nadie la palabra. Recordé que antes alguien me había comentado que este sacerdote, llegado no hace mucho, se había ganado ya la antipatía de la gente, y que había protagonizado escenas como decir en la consagración que quien no padeciese artritis, reuma o cualquier otra enfermedad similar tenía que arrodillarse obligatoriamente. Entonces no lo creí, pero visto lo visto, ya lo dudaba.

Si alguno de los presentes en la plaza hubiese sido la mitad de maleducado que el cura podría haberse dado lugar algún incidente. Afortunadamente no fue así, pero sí quedó la indignación de conocer a quien parecía creerse por encima no sólo del bien y del mal sino a salvo de las más elementales normas de cortesía, y encima, por mucho que él lo crea, ni siquiera es su casa, sino un recinto que se le cede para que cumpla una misión, no para que ahuyente a la gente. Ira y soberbia, mal cóctel para un sacerdote.

Por lo demás, todo magnífico. Incluso a la vuelta, a la altura de Navalmoral (12.30 de la mañana del domingo) tuvimos ocasión de compadecer a los que trataban de entrar en Madrid, porque hasta esa altura llegaba el atasco.

ETA ha asesinado a una persona. Nada nuevo. ETA quiere alterar el desarrollo normal de una sociedad democrática. Lo de siempre. ETA ha buscado una fecha para que su crimen tenga más repercusión. ¿Qué cabía esperar?

No me merece la pena incidir ni en el hecho de que se firme otra declaración de buena voluntad y unidad frente al terrorismo que no vale ni el papel en el que está escrita, ni que determinados medios de comunicación (por no decir todos) estén arrimando el ascua a su sardina partidista: que si tal partido firmó pero dijo que se pusiese tal, que si tal otro firmó a la fuerza, ... vamos, de vomitar si nos quedara algo en el estómago.

¿A qué carajo vienen esos llamamientos interesados presuntamente patrióticos y  que hieden a oportunismo sobre el cadáver del último asesinado? ¡Hay que votar masivamente para demostrale a ETA que...! ¡Cada cuál tiene que hacer lo que tenía pensado sin variar su voto o su no voto para que ETA vea que no tiene capacidad para torcer la voluntad de...!

¿Demostrar a ETA qué? ¿Que ETA vea qué? ¿Alguien cree todavía que a ETA le importa el rechazo de los ciudadanos y las demostraciones de este rechazo? ¡¡a la mierda todos!! Los ciudadanos son mayorcitos y no necesitan tutelas y menos tutelas interesadas. Que cada cuál obre en conciencia: si alguien decide que tras el atentado es más necesario que nunca ir a votar, pues que lo haga; si alguien cree que el atentado no debe cambiarle su intención, que la mantenga, y si alguien piensa que debe cambiar el voto, que lo cambie. Déjennos en paz de una vez, que somos, al menos, tan maduros en democracia como ustedes.

 

Al margen de esto: hombre secuestrado: creo que tienes el síndrome de Estocolmo, y por eso te sigues llamando así cuando eres todo lo libre que puede ser uno sin infringir la ley. Respecto al rubio que dices, me importa una higa lo que le ocurra. Respecto a la columna, no puedo hacerla precisamente por lo que dices del lápiz afilado, no me deja utilizarlo ese al que ha gustado tanto que lo ha incorporado a su cuerpo. Respecto a Diego, repito que no está gordo, que las cámaras engordan. Por cierto, ¿a qué hora es el programa de los 2d?

 Veo una encuesta de El Periódico de Andorra (como no está en España puede saltarse la absurda norma de no publicar encuestas la semana antes de las elecciones) que dice que Zapatero se recupera tras el bache en intención de voto que sufrió después del segundo debate y aventaja a Rajoy en 3,4 puntos.

Estupendo, si no fuera porque tras dicho debate --que según el mismo periódico ganó Zapatero por 15 o 20 puntos (¿eso es un bache?)-- se dio una encuesta que decía que terminado el debate ZP aventajaba a Rajoy en más de 5 puntos.

Coño, no es que uno tenga mucha memoria, es que se ha dicho una cosa y la contraria en sólo cuatro días. ¿Qué pasa entonces?

1-La dos encuestas son ciertas y falla el titular, en realidad es Rajoy el que se ha recuperado.

2-La primera era cierta y la segunda no, y la ventaja es de 5 puntos.

3-La segunda es cierta y la primera no, y Zapatero perdió el debate pero está recuperando el terreno.

4-Ninguna de las dos encuestas son ciertas: si se manejan márgenes de error de +/- 3,5 o 4 puntos, no puede decirse que uno gana por tres puntos o cuatro, ya que la horquilla de error (siete puntos en el primer caso y ocho en el segundo) es mayor que la diferencia entre los dos partidos.

 

Otra hipótesis: en realidad las encuestas no son para informar, sino para orientar el voto. Alguien quizá se dio cuenta que dar una ventaja excesiva a Zapatero podía desmovilizar algunos votos socialistas porque ya estaba ganado y está recogiendo velas aunque con disimulo, aunque sea un disimulo muy poco disimulado.

 

A LO IMPORTANTE: Hablé en el anterior artículo de Javi. Quiero decir que me ha llamado rogándome volver. Dijo que estaba dispuesto a trabajar por menos dinero y a echar más horas. Tuve que decirle que no y se echó a llorar, aunque se lo expliqué bien: no puede trabajar por menos dinero porque ya lo estaba haciendo antes de irse y no puede echar más horas que antes porque tendrían que cambiar el sistema de medición del tiempo y dar al día 25 o 30 horas. Lo siento, Javi, la vida es dura, como las piedras que ahora habitas.

Arranco otra vez hablando de Diego. Alguien dirá que parece que estoy enamorado, y puede que tenga razón, estoy tan enamorado como sólo uno heterosexual puede estarlo de otro hombre.

            Hace unas semanas el (para mi) mejor columnista del periódico escribía un artículo titulado TIEMPO AMARILLO, un homenaje bellísimo a su abuela muerta. Lo que tiene este Diego es que, además de captar tu atención y hacerte disfrutar de cómo cuenta lo que cuenta, también te hace pensar acerca de lo que cuenta.

            Me hizo pensar en mis abuelas, Carmen, que murió dos veces, la segunda el día que asistimos a su funeral, la primera cuando el Alzheimer le robó el alma haciendo que ella olvidase quién era y que sus nietos nos perdiésemos la esencia de esa abuela enérgica, mandona,  irónica y con ese punto de mala leche que tanto nos divertía (cuando no éramos objetos de ese enfado, porque entonces nos cagábamos de miedo). Rogelia, que murió hace nada, y a la que ni haber sufrido en toda su crudeza la represión franquista, ni haber perdido pronto a su marido, ni haber visto morir a dos de sus hijos (tres, con Manolo, que también lo era de hecho), consiguió quebrar el carácter, el buen carácter, y esa manera de atemperar conflictos y ver lo mejor de cada uno. Ni un mal gesto, ni una palabra fuera de tono. Dicen que al final se le fue la cabeza, yo creo que se la dejó perder incapaz de soportar más golpes.

 

LAS ELECCIONES están ahí ya. Visto lo visto, sería cosa de obligar a PSOE y PP a llegar a un acuerdo y repartirse la legislatura: así tendríamos 400 euros y rebajas fiscales, desgravaciones para las mujeres, guarderías,... es decir, todo los que nos han ido ofreciendo en este “¿no hay quien dé más?”, en el que se ha convertido la campaña. Si no, que al menos se pongan de acuerdo para que el perdedor ofrezca al otro en cuestiones puntuales prestarle diputados para las decisiones más importantes y evitar verse abocados al chalaneo con grupúsculos poco representativos pero muy crecidos. Veamos, ¿y si por ejemplo gana el PSOE y el PP le ofrece ayuda para sacar adelante ciertos temas? Por ejemplo, en presupuestos, el PP presenta sus enmiendas, y si no se aprueban y se ve que el PSOE va a caer en manos de exigencias desaforadas, el PP le presta unos cuantos diputados. Así si por ejemplo si en ERC se ponen gallitos, se pasa de ellos. ¿Que amenazan con romper el pacto de gobierno en Cataluña? Pues el PP garantiza la estabilidad de ese gobierno, y los ERC a dos velas.

            Creo que la ciudadanía lo aplaudiría. Igual que si gana el PP aplaudiría que el PSOE facilitase la gobernabilidad sin chantajes de los grupúsculos y el PP hiciese lo propio en Cataluña, por ejemplo. Como aplaudiría que se fuesen a casa los periodistas de partido, fenómeno que ya no causa ni escándalo al personal ni sonrojo a sus protagonistas. Resultaba sorprendente ver como tras el segundo debate Zapatero-Rajoy, en una primera impresión los periodistas daban ganador a uno u otro en función del medio en el que trabajan. ¿A qué opinión pública representan? Ni en la barra de un bar se escuchan análisis tan zafios y sectarios. Merecerían que los ciudadanos les diesen la espalda y sus “poderosos grupos de comunicación” se fuesen al carajo.

 

JAVI ha pasado a mejor vida. Me alegro porque es lo que él quería, aunque será difícil encontrar un periodista con tanta raza, dedicación e iniciativa. Pero ante todo es un amigo que merece que las cosas le vayan bien, y le irán, estoy seguro.

 

POR CIERTO, los sorteos siguen en pie y nadie se aproxima. Pistas. Para el primero, son de aquí y de la otra punta, y puede que Semana Santa traiga noticias. Para el segundo, lleva muchos años en política y ahora en cada pleno da la cara a los periodistas y a la concurrencia.

 

Más no puedo decir. Para terminar, que buena contraportada la del dia 4-M. De qué callada manera se están abriendo paso estos dos. Vuelve a demostrarse que si hay ganas de trabajar, ilusión, preparación, cabeza bien amueblada y experiencia, todo termina saliendo. 2D, lo aviso, para que vayan contando con ellos. Quédense con el nombre. Y no te preocupes, Diego, yo sé que no es que hayas engordado, es que la cámara hace a la gente parecer más gorda, que tú sigues clavado en tus 60 kilos de peso ideal.

 Diego tiene libro (tiene muchos, pero unos no están editados aún y otros no están escritos). El libro de Diego se llama LA IMPORTANCIA DE QUE LAS ABEJAS BAILEN.

            Sí, yo también hice bromas con el título, pero luego, al tener la suerte de leerlo cuando era manuscrito (bueno, estaba a ordenador, que se entiende mejor) me di cuenta de que el nombre era uno de los aciertos de la historia. Es un cuento largo o una novela corta, como se quiera, con varias historias entretejidas en un ambiente que Diego recrea con todo el cariño, y eso se nota.

            Cuando lo leí me gustaron las historias, pero sobre todo me gustó el lenguaje, tan bello como sólo alguien que vive la poesía es capaz de hilarlo. Es un libro muy recomendable ¡y además barato! Cuesta menos de 15 euros. Yo que tú lo compraba, lo leía y luego lo regalaba, por ejemplo el 23 de abril, día del libro. O mejor compraba uno para leer y releer y otro para regalar. La editorial es Algaida.

            De paso, y para completar el lote, también recomiendo comprar MIL FORMAS DE HACER LA COLADA (vaya títulos que se gasta este Diego) editado por el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (CEDMA). Bellísimo libro de poesía, incluso para los que (como yo) no son lectores habituales de este género, o quizá sobre todo para ellos. Ahí va un anticipo, escogido al azar:

 

                        la mujer que nos mira perdió

                        las manos en un exceso de abrazos

                        y ahora sólo dice adiós con los ojos

                        a veces coincidimos al tender

                        la ropa y me saluda con el iris

                        pero lo mejor es cuando susurra (con la mirada)

                        hola, cómo estás

                        y te recibe una fiesta de pupilas

                        y yo sólo alcanzo a decir

                        te cambio un poco de suavizante con perfume

                        a lo que vendrá

                        por unas gotas de concentrado

                        de lo que ocurrió ayer

 

Ya me dirás qué te han parecido

 

POR CIERTO: Este es mi blog, no el de Pedro, así que haced el favor de reservar los comentarios ofensivos para mi, o llamo a la Falange.

 

2-Por favor, que nadie escriba con el nick Juanzambrano, que hay muchos nombres para elegir.

 

3-Si no escribo más en parte es porque desde los ordenadores del periódico no puedo entrar en el blog, y cuando llego a casa después de 10 horas de trabajo, de lo que tengo ganas es de correr tejados o encandilar gamusinos, pero no de ponerme otra vez ante el ordenador.

 

4-Una adivinanza: se regalará también un geranio (plegable, para el que le preocupa si cabrá en su minipiso): Qué diputado extremeño se prestó a participar en un programa de telebasura cuestionando la figura del Rey para gran cabreo de sus correligionarios?

Gracias a El Hombre Secuestrado me entero de que hay una web donde se puede concursar para ganar una PS3. ¿Que cómo? Muy sencillo, sólo hay que acertar la fecha en la que morirá Britney Spears o, como diría mi amigo Pedro, el día que doblará la servilleta.

No es coña, la página en cuestión es whenisbritneygoingtodie.com.

¿Se imaginan? Alguien desesperado podría hacer una profecía que se autocumpla, y no sólo ejecutar el crimen prefecto, ¡sino además ganar una videoconsola!

 

A mi se me ha ocurrido algo parecido, o mejor, me han sugerido que se me ocurra algo parecido. En mi caso, como no dispongo de posibles (ni siquiera de probables) el premio será algo más modesto: una maceta de geranios.

            Lo que no sé es si el desafío es más fácil o más difícil. Verán, como muchos ya sabrán ¡estamos en venta, señores! ¡venga, venga, que me lo quitan de las manos! Por tanto habrá que averiguar cuándo nos venderán y a quién. Tampoco es tan complicado y además se puede apostar cuantas veces se quiera. Dejen sus pronósticos en el apartado de comentarios, please. No importa que tengan información privilegiada, incluso mejor así. Les espero.

 

 

Por cierto, de zángano nada. Me he demorado para ver si alguien me echaba de menos, y veo que es así. Es que mi madre siempre dice que el día que me muera no va a ir nadie a mi entierro, y me daba miedo que no hubiese siquiera cuatro para llevarme y me dejasen por ahí como hicieron con Bigote.

 

Como despedida, dejo una web para firmar en apoyo a Rafa Benítez y pidiendo que los texanos que compraron el Liverpool se larguen (una reedición del Yanki go home) por si alguien quiere participar. Es: petitiononline.com/UNWALFC/petition.html

 

Érase una vez hace muy muy muy poco tiempo, en un país muy muy muy cercano, que un hombre estaba triste. Pedro, que así se llamaba el hombre triste, caminaba cabizbajo por el Salón de los Pasos Perdidos, pensando en sus cosas, sus PIB, VAB, EPA, IPC, pero ni así conseguía animarse.

            Tan concentrado iba que tropezó con algo y casi cae al suelo. “Anda, si es una urna”, se dijo, “pero qué sucia está, voy a limpiarla un poco”. Cuando empezó a frotar, ¿qué creéis que salió de la urna? No un genio, sino dos, que preguntaron: “¿Quién osa despertarnos, y pa’qué?”

“He sido yo”, contestó Pedro, tras mirar a ambos lados y ver que, como no había nadie más, no iba a colar echarle la culpa a otro.

“¿Y qué diantres quieres?”, dijeron los genios. En realidad dijeron “qué carajo quieres”, pero me han dicho que no ponga palabras malsonantes.

“Hombre, querer querer”, dijo Pedro dubitativo, “por ejemplo, que baje el petróleo, porque como siga así, lo tenemos crudo, je, je, ¿lo habéis cogido?: lo tenemos crudo si sube el petróleo, je, je”.

Los genios se miraron sorprendidos preguntándose de qué se reía Pedro. Éste, al verlo, se dejó caer al suelo y empezó a mesarse los cabellos: “¡Lo veis! Eso es lo que me pasa, nadie se ríe con mis chistes, dicen que soy serio y más aburrido que un partido de la Selección”, lloriqueó Pedro como sólo sabe hacerlo un ministro, y siguió: “En cambio, Maleni (que es un nombre de tongo), cada vez que dice algo con ese gracejo malagueño la gente se descojona. Mirad por ejemplo, los habitantes de la Tierra del Noreste, con la fama de serios que tienen, cada vez que Maleni (que es un nombre de tongo) dice una fecha para el AVE o habla del tren de cercanías, se revuelcan de risa. ¿Y qué me decís del emperador de Todas las Tierras que Baña el Guadalquivir Sean Mías o No? El día que Maleni (que es un nombre de tongo) salió con bien de una reprobación en el Congreso, sufrió tal ataque de risa que perdió el conocimiento y aún no lo ha encontrado”.

Los genios, buenos muy en el fondo, se apiadaron de él y le propusieron: “Nosotros podemos ofrecerte algo para que también seas divertido”.

“¿Sí? ¿De verdad? Por favor decídmelo y haré lo que queráis”, imploró Pedro.

“Está bien, pero tienes que prometer algo”. Pedro asintió.

Uno de los genios, llamado Jesús, exigió: “Me darás un sacrificio 2.500 euros por cada niño que nazca en estas tierra”. El otro, llamado Bernat, reclamó: “A mi, marfil para todas las bocas que pierdan los dientes”.

Pedro quedó horrorizado. Lo que le pedían los genios suponía sacrificar su criatura más amada, a la que había llamado Superávit Presupuestario, y que era la niña de sus ojos. Pero finalmente, viendo su triste condición, aceptó. Los genios, satisfechos como un gato en una matanza, le dijeron: “Acércate, te diremos cómo hacer reir. Mira, tú lo que tienes que decir es bis, bis, ……”

 

Al día siguiente, Pedro entró en su palacio con una sonrisa que nadie notó porque la ocultaba la barba, e interpeló al primer sirviente que encontró: “Dime: ¿cuál es el último ejercicio presupuestario del que tenemos liquidación definitiva?”

Aterrorizado el sirviente al ver los dientes de Pedro, que él tomó por una mueca de amenaza, apenas pudo balbucear: “Cre, creo que 2005, señor”

“¡Pues por el culo te la hinco, ja, ja, ja!”, respondió Pedro alejándose por el pasillo mientras su risa resonaba por todo el edificio.

El sirviente, asustado al pensar que su señor había perdido la cabeza, le envió un SMS urgente al Rey José L, apodado El Zapatero, por la humildad que le caracterizaba.

Demasiado tarde. Pedro mientras tanto había convocado a todos los pregoneros de la Tierra de Enmedio. Al llegar a la sala, con todos expectantes, se asustó un poco y a punto estuvo de echarse atrás, pero se repuso. Repaso varias veces lo que le habían dicho los genios que dijera, y que llevaba apuntado en un papelito y arrancó:

“¿Sabéis quien tiene la culpa de que suban los precios? No contestéis, coño, que esto no es un concurso. La culpa de que suban los precios la tienen los siervos, que, iletrados como son, ni saben lo que vale un maravedí, ni miden los óbolos que dan a los camareros, y por un puñetero café que vale un maravedí dejan otro de regalo. ¿Cuánto cuesta entonces un café? Dos maravedíes ¿Lo veis?”, concluyó mirando a los pregoneros a la espera de que de tirasen al suelo de la risa.

En cambio, nadie sonrió siquiera. Uno de los pregoneros se atrevió preguntar: “Señor, ¿no cree que es peligroso que los siervos lleguen a conocer lo que vale el maravedí? Supóngase que hacen el cálculo y se enteran de a cuánto está el litro de gasolina. No quiero ni pensar lo que podría ocurrir entonces….”

“¡Qué estas diciendo, insensato!” (en realidad dijo gilipollas), estalló Pedro, “ahora mismo os explico qué son los deflactores, las sub prime y las causas de la recesión y su calado, con gran abundancia de ejemplos”.

El pánico cundió en el Salón Mayor ante esta amenaza, y los pregoneros huyeron despavoridos. Pedro quedó sólo, más triste aún que antes. Puso la radio a ver si estaban los Gomaespuma y le animaban, pero en cambio a quien escuchó fue la voz de Puxeu, virrey de Todo lo que Crece en los Campos, diciendo: “Lo que hay que comer es conejo, que es más barato, y más sabrosón”. Y enseguida las risas de la concurrencia. Los unos, porque de malpensados que son creyeron que se refería a otro conejo, no al de las orejas largas, y los otros, porque tras haber gastado todo lo que tenían en alimentar sus cerdos y ovejas, que en vez de pienso parecían comer oro, veían como el virrey, en un arranque cachondo, pretendía que vendiesen por debajo de lo que había costado criar a los animales, lo que como todo el mundo sabe no puede ser, y si es, no es bueno.

 

Pedro se quedó de piedra. Hasta Puxeu hacía reír y él no. Aparecieron los dos genios entonces y le dijeron: “No te preocupes, tronco, que a nosotros sí nos has hecho gracia”, y desaparecieron rápidamente antes de que Pedro la emprendiese a golpes con ellos. Desde el otro lado del espejo, Acebes, primer edecán de Los que Quieren Quedarse con la Tierra de Enmedio, le miraba sonriente. Pedro se iluminó: “¿A ti sí te hago reir? Eres un Ángel”. Acebes contestó: “Claro que me haces reír, eres la reoca”. En realidad no dijo “eres la hostia”, porque a él no le está permitido.

 

MORALEJA: No la hay. Así que aprovecho este espacio para dar las gracias por su fidelidad con este blog a Daydi, y desearles la suerte que merecen. Y a todos en general, paciencia y buen ánimo para estas fiestas.

Siempre sospeché que había algo entre Epi y Blas, pero hasta que no lo han desvelado en Estados Unidos no me atreví a decirlo. No, no es que viera tocamientos, miraditas o algo así, es que las peleas que tenían me recordaban a las de un matrimonio añejo y eso da que pensar. Igualmente, me temía que Caponata iba fumada, o algo peor. De hecho, creo que los Beatles pensaban titular la canción Lucy in the Sky with Diamonds algo así como Caponata Flipa con el Ácido, pero los de marketing no les dejaron. ¿Y qué decir del monstruo de las galletas, gurú de la anorexia, que comía y comía y todo lo echaba por los lados de la boca y así se mantenía delgado.

Dicen los listos de siempre que se han pasado censurando estas cosas, pero creo que se han quedado cortos. Se han olvidado a Don Pimpom, pederasta muy peligroso, ¿o nadie se fijó en cómo se escondía tras los árboles para espiar a los niños y luego les perseguía? También de la rana Gustavo, el reportero más dicharachero, que ha inspirado a los reporteros del tomate. ¿Y Espinete, no es Espinete una drag queen?

Claro que los americanos podían haber mirado en su casa también. Entonces no permitirían que el pato Donald hablase de sus “tres sobrinos” cuando todos sabemos que son sus hijos naturales, fruto de una relación anterior a la de Daisy. O que el ratón Mickey fue castrado en su pubertad para que mantuviese esa voz, o que la Pantera Rosa es resultado de un intento fallido de clonación, o que los Picapiedra mostraban indecentemente los muslos, o que Piolin es la clara imagen de un psicópata, o que las aventuras de Correcaminos fomentan el maltrato animal, o que Speedy González está saliendo del armario a cabezazos... Pero claro, ahí la gran industria del cine animado, controlada por judios y comunistas, no deja que se meta mano.

En fin, al menos es un paso, aunque me haya roto el corazón: mi sueño era convertirme en una manta de velcro, para estar siempre pegado a Blas, pero veo que lo nuestro es imposible.

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