…quiero decir, participar en un programa, porque lo que es verla, normalmente no veo ni los documentales de La 2. Le voy cogiendo poco a poco el truco a esto y hasta dicen que se me ve más relajado. Ya no me distraigo con los movimientos de detrás de las cámaras, y además, María José cada día tiene que reñirme menos. De hecho, la última vez sólo tuvo que reñirme en una ocasión. Verán, la mesa donde estamos es como un triángulo. Los presentadores Olga y Juan Luis en un vértice, un tertuliano en otro, un segundo tertuliano en el que queda, y el tercero en mitad de uno de los lados.

Lo malo es cuando te toca ahí, en mitad del lado, porque no es recto, sino cóncavo (o convexo, que siempre me lio, para que nos entendamos, metío pa’dentro). Ahí me toco la última vez y está a dos cuartas de la mesa, así que me incliné hacia delante y me apoyé. Por eso me riñeron. Bueno, reñir reñir, no, me dijo María José que por favor no me echase en la mesa, porque entraba en el plano de los presentadores. ¡Así que era eso! Lo que no quieren es que robe plano a los presentadores a ver si al final voy a terminar robándoles el programa. Había oído hablar de esto, de las zancadillas y los celos en la profesión, pero me parece demasiado: nunca, nunca, nunca, se me ocurriría mover la silla a los presentadores…., entre otras cosas porque el programa empieza tempranísimo y ellos seguro que se levantan (como el resto del equipo) cuando aún es de noche. Ya he dicho que no me gusta madrugar, así que por mi no teman.

Otra cosa que me tiene con la mosca detrás de la oreja es que quien nos pone los micros y la petacas (lo siento, no recuerdo tu nombre) hace contar a los otros tertulianos hasta veinte o treinta para asegurarse de que el sonido es bueno. A mi sólo me hace contar hasta diez: o bien soy el que mejor pronuncia (que lo dudo), o bien teme que no sepa contar más de diez (tio, que yo soy de ciencias), o es un boicot y no quieren que se me oiga. ¡Pues me van a escuchar, el próximo día hablaré del milenarisssmo y de mi libro, a ver que cara se les queda!

Bien, menos rollo, como decía al principio, me gusta la tele y a que me vaya aclimatando contribuye mucho el buen ambiente que hay a esas horas dentro y fuera de plató.

Por cierto, el otro día estuve en la presentación de la nueva temporada, que tiene buena pinta, porque conserva lo bueno (como La Besana) y añade más contenidos.

Por cierto de nuevo, Olga y Juan Luis, me dijo la Gemio que le había gustado mucho la entrevista en vuestro programa “porque los presentadores escuchan a los entrevistados”. Al principio me quedé como así, pero luego me di cuenta (soy tardo pero al final entiendo) de a qué se refería: la mayoría de entrevistadores van a cuestionario, y no se salen de ahí. Si preguntan al entrevistado “¿qué edad tienes?” y él les contesta “sí, parece que va a llover”, ni se inmutan y pasan a la siguiente pregunta. Lo complicado es entrevistar en directo y no perder el hilo de lo que dice el invitado a la vez que se van pensando nuevas cuestiones. Lo otro es un test y para eso no hace falta presentador, con pasar el papelito al entrevistado y que vaya respondiendo basta, pero así no hay manera de que éste se relaje y empiece a contar cosas interesantes.