Si señor, como alguien me dijo (creo que fui yo mismo) soy un tio mediático que enamora la cámara. Estoy en una tertulia de Canal Extremadura, por la mañana, en El día es nuestro. Lo peor que tiene es que empieza a las nueve y cuarto, y eso quiere decir que tengo que estar en la tele a las ocho y cuarto y eso quiere decir que tengo que salir de casa a las siete y media y eso quiere decir que tengo que levantarme a las siete menos cuarto. Soy de poco madrugar, siempre lo he sido. Cada vez que alguien me dice lo bonito que es ver amanecer le digo que bueno, que seguramente, pero que como amanece todos los días, ya tendré oportunidad de verlo, y que quizá sea más bonito verlo si te quedas toda la noche en danza y ves salir el sol y te acuestas.

Como una de las cosas por las que tengo que estar tan pronto es para el maquillaje, ya comenté que conmigo se saltasen ese paso, que yo lo que necesito es una restauración completa, pero no me han hecho caso.

Debuté el otro día, viernes. Los amigos que me vieron, que para eso son amigos, me dijeron que estuve muy tenso y nervioso, que no parecía yo. Eso es la forma amable de decir que estuve fatal. He de decir en mi descargo que era mi primera vez y no sabía muy bien cómo funcionaba a aquello (detrás de las cámaras había continuos movimientos, gestos, señales... que me despistaban continuamente). También tengo que decir que me colocaron en un extremo de la mesa y la regidora me dijo que no me girase demasiado, que no ofreciese mucho perfil. Lo entiendo, porque si yo me pongo de perfil tapo al resto de los contertulios. Peor lo pasó mi compañero de tertulia Joaquín, sentado en una especie de taburete con brazos, a medio metro de la mesa, y avisado (como el resto) de que no podía mover el asiento porque estaban marcados para cámara los lugares. Ni llegaba para apoyarse en la mesa ni tenía distancia para apoyar los papeles en las rodillas, así que estuvo haciendo equilibrios todo el rato.

Por cierto, una pregunta, ¿a que las camisas de cuadros o rayas dan muy mal en televisión? Es que tuve una discusión doméstica por eso, y me tacharon de tiquismiquis.

Afuera parte de todo eso, del madrugón, del despiste, de que tenía un dolor de garganta y oidos que no se lo deseo ni a mi peor amigo, la experiencia fue buena y repetiré. Ya veréis cuando coja confianza. Me sorprendió la sintonía y el ritmo que había en el plató, todo muy rápido, todo muy coordinado. Pese a la tensión y los nervios (ellos también casi debutaban) todos los que participan en el programa haciendo cualquier función estuvieron muy atentos, amables y contribuyeron a que los pardillos como yo cogiesen más confianza.

A ver si me asiento. Preveo que a la vuelta del verano tendré mi propio show, una cosa original y nunca antes hecha en televisión: yo solo, un plano continuo fijo sobre mi, tertulianos que serán posters recortados a los que no daré nunca entrada y yo hablando y hablando todo el rato. Reventaré los shares, a mi lado, la final de la Eurocopa será como la audiencia de un programa de Sánchez Dragó frente a un Madrid-Barça. Si alguien quiere una entrevista, que la pida ahora. Luego seré un divo y no las concederé. Tomad nota Daydi, todavía podéis ficharme, no digais que no avisé.