Acabo de leer en el periódico que los periodistas cacereños (todos compañeros y muchos de ellos incluso amigos) han dado sus premios Pata Negra y Pezuña que otorgan, el primero, a quien facilita su labor profesional, y el segundo, a quien la traba.

Respecto al premio positivo, al haber tenido poco trato con los galardonados no puedo opinar. Sí he de confesar en cambio que el negativo me ha sorprendido. Como no puede ser de otra manera, opino desde mi experiencia (y mi libertad) personal, y creo que en este momento la Junta no se distingue precisamente por su opacidad informativa, antes al contrario. Cierto es que hasta hace unos años había un sistema de comunicación que me gustaba más, el de un periodista de referencia de cada consejería en el gabinete de prensa, al que te dirigías para hacer la petición sobre el asunto concreto y era quien lo tramitaba. Ese sistema se mudó a uno por e-mail donde ya no sabes quién ha visto tu solicitud de información y si se ha tramitado o no, con qué celeridad, etcétera. Es decir, hablando en plata, no sabes con certeza a quién darle el coñazo para que atiendan tu petición.

Quizá lo ideal sería una combinación de ambos: e-mail para que quede constancia de tu petición y periodista de gabinete de referencia sobre tu asunto. Pero como digo, este sistema (de enorme burocracia según mis compañeros de Cáceres) no es nuevo, y si algo se puede decir (desde mi experiencia, repito) es que los nuevos usos implantados por Fernández Vara han virado justo al revés de lo que opinan mis compañeros de Cáceres, es decir, el acceso a la información se ha agilizado, incluso se ha agilizado el no acceso, esto es, que sabes de inmediato si no te van a contestar. Recuerdo que antes pocas veces te decían "no" aunque fuera "no", y eso hacía que tuvieses que aguantar la información hasta bien entrada la noche, no fuera a ser que hubiese respuesta a última hora. Eso ya no pasa: si te van a contestar, te lo dicen, y si no te van a contestar ese día o nunca, también.

Otra cosa positiva es que todas las consejerías tienen un periodista en su organigrama. De este modo, lo habitual en los casos de que urja la información es mandar el e-mail al gabinete y llamar o mandar un e-mail al periodista de la consejería en cuestión para ponerle sobreaviso y que vaya tramitando tu solicitud sin esperar a que le llegue la comunicación desde el gabinete.

Por todo esto, creo yo, si algo se puede decir ahora de la Junta es que ha mejorado notablemente no sólo el acceso a la información, sino el trato a los profesionales. ¿Que hay incompetentes? Como en todos sitios. ¿Que hay quien sigue viendo al periodista como potencial enemigo? Cierto, pero se impone, creo yo de nuevo, el criterio de Vara, que es que la peor información posible, el peor daño que se puede hacer a la Administración, es que salga una información parcial porque la Administración no ha facilitado su versión o sus datos. Era una política que ya impuso durante su etapa de consejero de Sanidad y que ahora ha trasladado a todo el gobierno.

Trabajé durante muchos años como informador de local, y claro, el acceso a las fuentes era mucho más sencillo: acudías al ayuntamiento o te apostabas en la plaza de España y abordabas al concejal en cuestión. Pero es impensable que eso se pueda trasladar, por ejemplo, al presidente de la Junta (aunque de hecho puede hacerse y se hace, porque él se presta, y ahí entra la responsabilidad del periodista de no andar llamando para cualquier zarandaja) y que se pase el día atendiendo llamadas o visitas de periodistas sin concertar cita para contestar a todos los temas que vayan surgiendo. Tendríamos que nombrar dos presidentes: uno para los periodistas y otro para gobernar.

Con los consejeros ocurre tres cuartos de lo mismo. No voy a dar nombres, pero recuerdo que hace años en las ruedas de prensa de quien ejercía como portavoz del gobierno, si preguntabas algo que no venía en el guión, o se salía por la tangente o simplemente daba la callada. Ahora, si no dispone de los datos solicitados te lo dice y se compromete (y cumple) a hacertelos llegar más tarde.

Hablo desde mi experiencia (16 años, la mitad en local y la mitad en región) y desde esa experiencia tengo que decir también que no me parece justo que entre los Pezuñas más votados esté Miguel Piedehierro. Creo que es igual o más injusto que el "premio" dado a la Junta. A Piedehierro lo conozco desde antes de entrar en el gobierno regional de la mano de Quintana en la Consejería de Agricultura. Le consideraba y le considero una buena persona y un buen periodista. Nunca he tenido un problema con él desde que ejerce junto a Vara. Al revés, le he llamado a deshora, en fines de semana, cuando estaba con su familia en un día de campo..., en fin, cuando ha surgido. Jamás ha puesto trabas y jamás ha dejado de contestar a una petición, aunque fuera para decirme que "lo mío" no podía ser. Ni su carácter ni las indicaciones que tiene de quien le nombró casan con el tipo de periodista de gabinete colocado para bloquear la información. De verdad que no entiendo esa referencia de mis compañeros de Cáceres. No es sólo porque por amistad tienda a defenderle, sino porque mi experiencia profesional apunta en sentido contrario, que uno ya ha conocido varias personas en puesto similar y sabe de lo que habla.

En fin, cada uno cuenta la fiesta según le va: en mi romería hizo buen tiempo, y a mis compañeros de Cáceres les ha llovido en su feria. Pero eso no es culpa de Miguel, debe ser cosa del calentamiento global.