A propósito de los blogs, he llegado a la conclusión de que estos son soliloquios informatizados. Discurres y luego le cuentas a un monitor cabezón o de pantalla plasma –depende de lo renovado que esté el escenario- tus conclusiones. Eso sí, en vez de utilizar la punta de la lengua, usas las yemas de los dedos. Por cierto,  me ha confesado el teclado de mi ordenador -que es muy cotilla- que se ha enterado por boca de teclados chismosos, que la comunidad europea invitada a la Feria del Libro de Berlín ha sido Cataluña,  y que los teclados que en vez de escribir Catalunya, escriben Cataluña, se han quedado sin feria. Joan Marsé, el que conoció a una chica que usaba bragas de oro, o Eduardo Mendoza, quien vive en la ciudad de los prodigios, son imperdonables ausencias catalanas de esa feria. Lástima que las lenguas a veces tengan dos filos. El octogenario escritor don Eliseo García dice que el mundo es algo así como una cabeza de serpiente con cientos de lenguas. Lo malo es que a veces esas lenguas se convierten en incisivos dientes.