LEO EN LA WEB de este periódico que el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Cáceres, Santiago Pavón, ha manifestado, a propósito del berlanguiano derrumbe de los toldos de marras que "había que dar muchísimas gracias a Dios" porque no se hubieran producido daños personales con la caída de los mismos. Por si lee esto algún lector no cacereño, aclaro que esos toldos, pensados para aliviar en algunas calles comerciales el tórrido calor del verano cacereño, se iban a inaugurar próximamente (cuando es casi verano en el hemisferio sur, pero aquí empieza a hacer un frío que pela). Somos así de previsores.

Demos, pues, "gracias a Dios" por su impagable intervención. Y busquemos después a los responsables de semejante desaguisado, que deja en el mayor de los ridículos a nuestra ciudad. ¡Vaya forma de revitalizar el centro de la urbe, Dios mío!