miércoles, 10 de octubre de 2007 13:59
Juan Corcobado
Velo islámico
PASEAS por una avenida del centro de la ciudad y oyes, sin poder
evitarlo, la conversación de dos venerables -al menos en apariencia-
ancianitas que acaban de cruzarse con una guapa moza ataviada con un
velo islámico. Y una de las biempensantes señoras le dice a la otra:
"¡No sé adónde vamos a llegar!, ¡qué te parece, la mora, con esa cosa a
la cabeza!
La otra dama asiente, al poco de cruzarse con un hombre vestido todo de
negro (salvo una tira blanca en el cuello) al que hacen una reverencia
antes de pasar por delante de la puerta de un conocido
colegio, cuyo solar ocuparán próximamente unos grandes almacenes, en el
que quizás ellas mismas estudiaron, y cuyas propietarias, hasta ayer
mismo, llevaban unas especies de cofias de no te
menees. En efecto: ¡No sé adónde vamos a llegar!