Podría perfectamente ser el título de una película de acción de cualquiera de los actores que triunfan en "Jolibud", pero es lo que se huele un sábado como hoy, a las nueve de la mañana en la cola para repostar en el Carrefour.

Anoche, después de la reunión de nuestra Asociación de Vecinos, la gente de nuestro corro estaba alarmada. La próxima semana empieza la huelga del transporte y una de las consecuencias será la falta de combustible y claro, si duermes con alguien que necesita el coche para trabajar y el madrugador eres tú, pues te convencerá para que la primera tarea del sábado sea precisamente la de repostar su coche. Pues a esa hora de la mañanita del sábado la situación era la siguiente: cola en la gasolinera citada hasta la rotonda de la carretera de Malpartida. Después de media hora esperando, me toca la vez y al pagar pregunto si realmente será tan grave como anoche me decía el vecino Paco. Y la respuesta textual del expendedor fue “a ver si llegamos al lunes a mediodía”. Evidentemente, tan tajante afirmación surtió efecto y, al llegar a casa, guardé el coche y cogí la moto y me dirigí inmediatamente a la gasolinera, pero esta vez decidí cambiar, para observar y pulsar otra opinión, fui a Mirat. Allí la situación era mas normal, aunque a esa hora ya se notaba una afluencia muy superior a la de un sábado a las 9.45 horas. Procedí de la misma manera y al pagar volví a preguntar. En esta ocasión la respuesta fue condicional “si hoy no viene el camión que hemos pedido, nos quedaremos sin combustible”.

Evidentemente que no quiero inducir al pánico ni siquiera a la preocupación, estoy convencido que la situación no llegará a esos extremos, pero entiendo que sí habrá que ser algo precavidos y hacerse con los productos más necesarios.

Está claro que esta es la situación propicia para determinados vendedores, puesto que tienen la ocasión magnífica de subir los precios al saber que el producto está vendido y eso es precisamente lo que más perjudica  al consumidor que, ente la preocupación, paga lo que sea. Y como el combustible está ahora más caro que nunca (yo llenaba el depósito con 44 euros y ahora lo hago con 61), pues lo que nos hacía falta. La inflación es el impuesto más injusto.

Pero, como dice Diego, no hay que preocuparse, esto es sólo una “pequeña  desaceleración”.