miércoles, 30 de enero de 2008 18:23
Jose Carlos Bote
WOMAD Y CARNAVAL, ¿GLOBOS SONDA?
Nunca he entendido en política los denominados “globos sonda”. ¿Qué qué demonios significa eso?
Pues se podría definir como la estrategia política consistente en lanzar una idea que conviene objetivamente a los intereses generales pero que puede afectar muy negativamente a una parte de los ciudadanos. Ante esa tesitura, el gobernante actúa de tal manera que en un primer momento lanza la propuesta, para, acto seguido, tras comprobar cómo ha sido acogida entre el común de los mortales, decir cosas como que era sólo una idea… que en ningún momento se confirmó oficialmente…
Pues esta semana hemos tenido en Cáceres un par de globos sonda. Me refiero, como el querido lector habrá adivinado, a los portazos propinados al WOMAD y al DESFILE DE CARNAVAL.
Vayamos por partes, en cuanto al festival, en un primer momento nos dicen que ya no se celebrará en CC por diversos motivos, que se resumen en que era muy caro para lo poco y malo que Peter Gabriel nos aportaba últimamente. Una vez discutido el asunto en los medios de comunicación, comentado por unos y otros y llegado a la conclusión de que si nuestra ciudad quiere aspirar a la capitalidad europea de la cultura, aquí no sobra nada, sino todo lo contrario, los responsables del desaguisado tiran del freno de mano y reculan a marchas forzadas y lo que horas antes era una negociación rota se convierte ahora en un acuerdo “in extremis” y “a falta de unos pequeños flecos”, términos que nos recuerdan al fichaje de cualquiera de los “galácticos”.
Algo parecido sucedió con el desfile de Carnaval. Vista “la poca implicación de los cacereños” en este evento y “lo cutre que había resultado en los últimos años”, los responsables municipales decidieron suprimirlo del programa de festejos previsto, lo cual parecía bastante lógico y coherente. Pero he ahí que no se había contado con los colectivos que viven y disfrutan estas peculiares fiestas o manifestaciones socio-culturales y que llevaban muchos meses preparando sus atuendos con infinita ilusión. Así que otra vez: ¡soooooooo! y date la vuelta, que se acerca el 9 de marzo.
La conclusión a que deseo llegar es la de manifestar que un buen gobernante debe tomar las decisiones, aunque no gusten a una parte de los ciudadanos, siempre que supongan el bien común o general para los intereses colectivos y que si es verdad que el Womad era malo y el desfile de Carnaval cutre, pues ¡hasta luego Lucas! El gobernante que no sabe si dar marcha adelante o marcha atrás corre el riesgo de colisionar.