Me llama mi amigo Diego y me dice que debo escribir algo sobre el tráfico en nuestra ciudad. Según él, está hecho una pena desde hace tiempo y nada se hace por solucionarlo. Y para convencerme de ello me pone varios ejemplos:

que si la doble fila de la calle Argentina, que si la triple de la calle Portugal, que si la rotonda del Supercor, que si los semáforos de Rodríguez de Ledesma, que si el cruce de Antonio Hurtado con la calle del Sagrado, que si los atascos en la N-630 cerca del Carrefour, y sobre todo… que si las rotondas. Según Diego los cacereños no sabemos circular por las rotondas y me da la fórmula mágica: el que antes entra en la rotonda tiene prioridad y siempre que se abandona la misma hay que dar la intermitencia. Cumpliendo esos dos consejos, según mi amigo, estaría solucionada la circulación por las cada vez más numerosas rotondas de CC. Yo no lo tengo tan claro, sobre todo con respecto al primero de ellos.

En lo que sí tengo que dar la razón a Diego es en lo referente a la doble fila. Queremos aparcar en la puerta del establecimiento al que nos dirigimos, esté donde esté y sin pensar en las molestias que causamos al resto de ciudadanos y sin darnos cuenta de que, además,  podemos ser causantes de accidentes al estar mal estacionados. Evidentemente esto no es culpa de la Policía Local ni del Ayuntamiento, pero si existe una norma que prohíbe dicha práctica, es para que se aplique y los agentes deberían hacerlo a rajatabla. Hay calles, sin ir más lejos las que cita mi amigo Diego, que son absolutamente intransitables, ir por ellas exige hacer slalom, con el peligro que ello supone.

En cuanto a la inexistente rotonda del Supercor, se refiere Diego a la “pirula” que hacemos casi todos los que nos dirigimos al Centro Comercial El Farallón una vez abandonada la Avenida Ruta de la Plata y que se evitaría simplemente con una mini rotonda,  ahorrando a todos- camiones de suministro incluídos- el tener que dar la vuelta al parque. Y aquí sí que hay que hablar de la dejadez del Ayuntamiento, que conoce el problema desde hace años y no hace nada por solucionarlo, porque cualquier opción sería mejor que la existente.

Con respecto al tema de los semáforos habría mucho que hablar, supongo que serán los técnicos los que lo estudien y aporten las soluciones más convenientes. Aunque evidentemente no entiendo que los de Rodríguez de Ledesma estén en rojo para los coches, cuando no hay ningún peatón a la espera. Creo que ese sistema se adoptó porque hubo allí un accidente hace varios años, pero desde mi punto de vista esa no es la solución.

Otro punto conflictivo es el cruce de Antonio Hurtado con la calle que va al Colegio Sagrado Corazón cuando vamos sentido a Medellín. Ahí suele haber coches en doble fila estacionados a la derecha y otros esperando que se abra el semáforo que les permite girar a la izquierda. Por esos motivos se forma un desesperante y peligroso tapón respecto a los vehículos que quieren proseguir la marcha. En este caso la solución es fácil, hay que suprimir la posibilidad de girar hacia la izquierda, accediendo a dicha calle una vez hecha la rotonda que hay un poco más adelante.

En fin, estos son sólo algunos ejemplos que evidencian que CC está llegando a unos parámetros en cuanto al tráfico que necesita de soluciones globales y, para ello, es muy importante la colaboración ciudadana y que dejemos de pensar en nosotros mismos y miremos por el interés general. Cosa nada fácil, amigo Diego. A no ser que la DGT pueda conducir por nosotros.