martes, 07 de octubre de 2008 7:18
Javier Figueiredo
Lo incautado
El mismo día de septiembre que se volvía a hablar de los horrores delfranquismo encausados por Garzón, mi padre me entregaba undocumento que había encontrado este verano en la casa que heredó de su abuelomaterno. Estaba fechado en noviembre de 1938 y hablaba, literalmente, de papelmoneda puesto en circulación por el enemigo. Atando cabos averigüé que setrataba del documento que le dieron a mi bisabuelo a cambio de todos losahorros de su vida, setecientas diez pesetas de las de entonces. Nunca supimosnada de ese papel, estaba más escondido que ninguno y se encuentra en un estadoimpecable. Supongo que mi bisabuelo tuvo que entregar todo el dinero queguardaba, que había sido emitido por el gobierno republicano, cumpliendo eldecreto de Franco que aparece citado en el documento. Tecleéen internet los datos del decreto y me aparecen las siglas de una asociación deperjudicados por las incautaciones del gobierno franquista. Les envié una copiapara saber si ese dinero había sido recuperado o no, pero desde la APIGF me respondieron que,si teníamos el papel, es porque nunca se devolvió. Y así acabé hablando conMaría, una de las mujeres de esta asociación, sobre las tristezas silenciadas ysobre esa otra página de la historia que pasamos sin leer: no se conformaroncon que el ejército de la república estuviera cautivo y desarmado, ni conreprimir con cárcel, muerte y exilio a los disidentes, sino que tambiénacabaron robando impunemente. Ya hubo leyes para devolver lo incautado aalgunos partidos y sindicatos, pero las personas, las que vivieron el drama ensoledad, siguen esperando.
Esta es la columna de hoy lunes, 6 de octubre, en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA.