Que los Ministros vayan sin corbata es una prueba palpable de que la sensatez puede llegar incluso a las altas instancias, y que para gobernar un país no es necesario llevar el cuello constreñido por fina seda de colores. No lo piensa así el señor Bono, que con 39 grados no se le ocurre otra cosa que ofrecer una corbatita a Miguel Sebastián para que haya que poner el aire acondicionado a 20 grados y las diputadas tengan que tirar de rebequita para asistir al pleno. Nunca he entendido por qué la moda o el protocolo tenían que estar por encima de la comodidad de las personas. A nadie se le oculta que en estas latitudes y en julio es absolutamente insensato llevar camisa de manga larga, chaqueta y un lazo en el pescuezo, pero la tradición no fue nunca amiga de la racionalidad. Ahora el ministro de Industria afirma que tenemos que reducir un 10% el consumo de petróleo en dos años. Fenomenal, y si consiguiéramos reducir un 20% en un año mejor que mejor, pero habrá que ver cómo se consigue. ¿Podemos mejorar los transportes públicos para que no se usen tanto los privados? ¿Podemos transportar las mercancías en un tren en vez de llevar 70 camiones por todas las carreteras? ¿Estamos trabajando en esta línea o sólo pensamos en AVEs de paso? No se si será que en cuanto uno se quita la corbata se llena de buenas intenciones, pero gobernar es algo más que expresar buenos deseos y habrá que empezar por ver si estamos preparados para esa urgente reducción del consumo. Por cierto: si en un par de años hay que gastar menos, a lo mejor no hace falta refinar tanto. Aclaren esto un poquito, por favor.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 14 de julio de 2008.