lunes, 14 de enero de 2008 8:11
Javier Figueiredo
Cumbres
Esta semana tuvimos cumbre hispano-francesa, con un Sarkozy del que no sabemos si es un político convertido en estrella del famoseo
o viceversa. En pocos días tendremos otra cumbre, la hispano-lusa, en
la que nos jugamos mucho más y a la que, con toda seguridad, dedicarán
menos tiempo y espacio los medios de comunicación españoles, algo de lo
que no hay que culpar al pequeño Napoleón porque es lo habitual de toda la vida. Para
los que vivimos en Extremadura es vital que haya entendimiento y
colaboración entre Madrid y Lisboa: simplemente porque estamos en
medio. Hay quienes ya lo saben y trabajan en esa dirección y los que no
se dan cuenta de por dónde vienen los vientos. Desde el oeste solo nos
llegan vientos favorables, cargados de agua para nuestros campos y de
un aroma de mar que la geografía nos negó. Para que todos los proyectos
de futuro que tenemos con Portugal sean fructíferos será necesario que
sean compartidos y que sean de igual a igual, olvidándose del
tradicional complejo de superioridad que a muchos les entra cuando van
al país vecino. Eso significa que la generosidad tendrá que ser un
elemento primordial y, quizá, no tenga mucho sentido que todo lo común
acabe estando en nuestro terreno y dirigido por nosotros, desde la
estación internacional del AVE hasta esa Plataforma Logística del
Suroeste Europeo, esa que constituimos sin tener socio del otro lado.
De nada valdrá que en las cumbres haya un entendimiento magnífico si
hay ayuntamientos que siguen jugando a la mezquindad de asegurarse los
ingresos por licencias de obras y ciudadanos que se jactan de no saber
decir ni gracias en la lengua de suss vecinos.
Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 14 de enero de 2007.