jueves, 27 de diciembre de 2007 1:05
Javier Figueiredo
¿Para qué sirve esta máquina?

Hoy
me he encontrado con este artilugio. Es una maquina, conducida por
personas que consta de un poderoso cañón por el que se disparan enormes
proyectiles. Se usa en las guerras y mata a gente. Los que exponen la
máquina lo cuentan de otra forma y dicen que es un elemento para
misiones humanitarias.
Lo primero es poner las cosa claras. Una labor humanitaria es la que hace
Médicos sin fronteras en Somalia y no llevan artilugios como este sino medicinas y material médico. O
Intermón-Oxfam, que lleva años haciendo las cosas bastante bien, no como otras ONG's.
El
caso es que me la he econtrado en un espacio recreativo y educativo
para los niños y jóvenes. Ya sé que a muchos os parece maravilloso todo
esto, pero no puedo evitar sacar el insumiso que se lleva dentro y el
pacifista a ultranza. Sigo creyendo que la violencia se aprende y que
quitarle importancia es gravísimo. No sólo tenemos esta demostración
armamentística de Iberocio, sino que aún es peor el asunto de los
videojuegos: Recomiendo que os deis un paseo por este enlace de
Amnistía Internacional.El
caso es que se me ha acercado un periodista de televisión y me ha dicho
amablemente si podía responder a unas preguntas. Le he dicho que sí y
le he contado que había llevado allí a mis hijos y que habían hecho
cosas diferentes e interesantes. Al final he mecionado el asunto del
tanque. La mirada entre el cámara y el redactor me lo decía todo. (Le
había estropeado un "total" magnífico).
Así que le dije que no
se preocupara y que cortara el final. Como no podía ser, acabé por
repetirle todo sin el remate antibelicista. No sé por qué lo hice.
Quizá porque veía a un redactor joven preocupado sobre la procedencia o
no de algo "políticamente incorrecto" y pensé: ¿Para qué meter en un
jaleo a este hombre? Si pone mi frase él teme llevarse una reprimenda;
y si no la pone va a quedar como un censor. La conclusión creo que ha
sido peor: AUTOCENSURA. Yo estoy seguro de que sus jefes no iban a ser
tan torpes de abroncarle por una frase antibelicista, pero por si acaso
optamos por no salirnos del redil. En otra época me habría plantado y
le habría dicho: "Si no te gusta lo que he dicho, no lo pongas". Hoy,
gracias a que tenemos otras formas de comunicar como este blog, he
actuado así y vengo aquí a desahogarme. Pero me preocupa que sigamos
teniendo cierto miedo a la libertad de pensamiento. No estaría de más
que los responsables de los medios les dijeran a los periodistas que
existe libertad y que se puede usar. Pero claro, luego te viene el
concejal que le dice al director del medio que aparte a tal redactora
de la información municipal (porque no le gusta lo que escribe) y el
director del medio agacha la cabeza porque sabe que es mejor estar con
el poder que contra él. ¿Cuántas cosas quedaron sin tratar en
aquel curso sobre PRENSA y PODERPor cierto, que las armas ocupan casi un 25% de espacio de Iberocio (¡Vaya tela!)