lunes, 19 de noviembre de 2007 4:18
Javier Figueiredo
Tres segundos de youtube
En un taller sobre comunicación pedimos a los
participantes que observaran unas imágenes y pusieran adjetivos a los
protagonistas. En la escena una joven que parecía algo alterada hacía reproches
descalificantes a un funcionario que no hacía más que pedir silencio. Todas las
cartulinas recogidas tenían adjetivos negativos hacia la chica y benevolentes
para el señor. A otro grupo se le mostró un vídeo en el que la misma chica se
acercaba al mostrador un día y era ignorada, llegaba al día siguiente y era
mareada con estupideces, volvía un tercer día y recibía una soberana bronca con
acusaciones de ignorante, en una cuarta ocasión le pedían documentos que no le
habían reclamado los días anteriores y el vídeo acababa con la misma escena que
se le había mostrado al grupo anterior. En esta ocasión los adjetivos usados
eran más negativos para el funcionario que para la ciudadana de a pie.
Finalmente juntamos a los dos grupos, pusimos en pantalla los calificativos que
cada grupo había asignado a cada personaje y, tras un debate, se llegó a la
conclusión de que uno no se puede dedicar a adjetivar una escena sin conocer los
antecedentes y otros condicionantes. Como llevamos una semana escuchando decir
maravillas de un Borbón que pide
silencio y barbaridades de un Chávez
que habla a destiempo, he pensado que tal vez habría que conocer lo que ocurrió
en Venezuela en abril de 2002 y lo que pasa con algunas empresas españolas en
América Latina antes de hacer juicios apresurados. Pero parece que ya está todo
dicho y que con tres segundos de youtube hay quienes tienen suficiente
para dictar sentencia.