jueves, 15 de mayo de 2008 19:49
Felipe Sánchez Barba
Saberes en peligro de extinción
Hace pocos días, encaramado en un cable eléctrico, volví a
visionar a un jilguero frente a la ventana de mi casa. Mientras disfrutaba del
espectáculo, comencé a reflexionar sobre cómo a medida que pasa el tiempo, las
nuevas generaciones de jóvenes están perdiendo parte del conocimiento popular,
la sabiduría que por tradición oral y visual, como es el caso, adquirimos la
gente de mi generación, que normalmente cuando no estábamos en clase o haciendo
los deberes solíamos ir al campo, a coger grillos (reales y cebolleros), en
busca de nidos de todo tipo y también a recoger las diferentes frutas que iban
madurando escalonadamente según las épocas. Sabíamos qué cerezos eran los más
tempranos del entorno, donde coger hojas de moral para nuestros gusanos de seda,
a dónde coger los mejores espárragos de zarcillo, dónde visionar lavanderitas,
gorriones, gorriones campesinos, pardillos, vecenjos, mirlas, tordos, palomas
torcaces, tórtolas, cigüeñas blancas... Todo un repertorio de conocimientos de
etología, adquiridos por transmisión oral o por el mero contacto con la
naturaleza. Nos convertíamos sin quererlo en expertos de la observación de aves
y de la ornitología, en guías de la naturaleza para los colegas que volvían al
pueblo desde la ciudad en vacaciones y desconocían tales o cuales conocimientos,
generando un interesante acervo de sapiencia popular, de filosofía naturalista y
pueblerina, que nos hizo crecer con algunas ventajas con respecto a otros
entornos.
Desafortunadamente este tipo de conocimientos se están
perdiendo en la práctica totalidad de nuestros pueblos, posiblemente
influenciados por las costumbres y usos de la ciudad, o acaso por la mala
gestión de la cultura y saber popular. También por la dejadez o quizás la
ignorancia de las entidades públicas, administraciones responsables y por la
escasa atención de la escuela. Todo un cúmulo de circunstancias que parecen
haber herido de gravedad al modelo al que evoco, pero aún con cierto margen para
la pervivencia.