miércoles, 12 de marzo de 2008 10:48
Felipe Sánchez Barba
Absoluta normalidad
Después de la tempestad llega la calma, al menos para los
ciudadanos de a pie que comenzamos a vivir nuestra vida con cierta tranquilidad,
y que inmersos en nuestra rutina diaria nos sentimos un tanto aliviados del
bombardeo mediático que siempre supone una precampaña, campaña y proceso
electoral, y que siempre polariza nuestra cotidianeidad e influye en nuestra
relaciones, hasta el punto de que parece que el tópico que todos solemos decir
en alguna ocasión de “yo no entiendo de política” se deja a un lado y todos nos
convertimos en analistas, críticos y voceros de aquellos en los que más
confiamos, apostamos por ellos e incluso nos atrevemos a dar la cara por ellos
en nuestros entornos más cercanos. Todo normal, como el hecho de que en todo
proceso electoral siempre haya vencedores y vencidos, triunfadores y fracasados,
que irremediablemente hacen que las aguas vuelvan a su cauce, que espero sea en
esta legislatura, más caudaloso que en la anterior, especialmente en cuanto a
las relaciones entre el líder de la oposición y el jefe del ejecutivo, que será
de nuevo José Luis Rodríguez Zapatero.
A priori poco va a cambiar en los primeros compases del nuevo
gobierno socialista, fundamentalmente en lo que respecta a sus relaciones con la
oposición. La continuidad de Rajoy al frente del PP parece indicar que esto será
así, y su euforia electoral le mueve para arrebatarle el gobierno a los
socialistas dentro de cuatro años, sin tener en cuenta que es posible que dentro
de unos meses, cuando llegue el congreso del PP, se encuentre con algún duro
rival, que pueda suponer un golpe mortal para sus aspiraciones y un giro radical
en el partido. Sin embargo, en el otro lado, todo parece indicar que Zapatero
mantendrá su talante, y quiere comenzar la legislatura cumpliendo compromisos,
tal y como lo hizo en 2004 retirando las fuerzas de Irak, y ahora - y así lo ha
indicado quien ocupará con toda seguridad la cartera de Economía, Solbes- con la
devolución de los 400 euros del IRPF.