viernes, 22 de febrero de 2008 8:00
Felipe Sánchez Barba
Llamada a las urnas
Si esta última legislatura ha sido calificada como
una de las más tensas y crispadas de la historia de nuestra democracia,
y la precampaña –que no ha sido sino una campaña encubierta- ha servido
para incrementar, más si cabe, la tensión entre los dos principales
partidos del panorama político nacional. Parece más que evidente que la
recta final hacia los comicios del 9 de marzo va a ser una dura batalla
dialéctica entre Zapatero y Rajoy, alentada por los resultados de las
últimas encuestas que sitúan a ambos partidos con una diferencia mínima
y por el polémico descuido del presidente del gobierno en su entrevista
con Iñaki Gabilondo.
Lo peor de todo este entramado de confrontación
política -presumiblemente cargado de un alto componente de subidas de
tono, de pérdida de respeto y de morbosas descalificaciones- es, sin
duda, la pérdida de interés real por aquellas propuestas que puedan
realizarse por unos y otros, la mayor atención que pueda dársele a los
enfrentamientos verbales sobre medidas específicas que contribuyan a
mejorar el día a día, y que en contra de lo que se espera, mermen
–incluso hasta su extinción- el verdadero espíritu crítico del voto, la
reflexión acerca de las expectativas que uno tenía depositadas y el
grado de cumplimiento de éstas, la valoración individual de las
diferentes líneas de acción electorales y su integración con respecto a
nuestros intereses en una determinada cuestión, alguna de ellas
sumamente relevantes como puedan ser el empleo, la economía, la
vivienda o las ayudas a la natalidad.
Desgraciadamente, la poca implicación política, el
distanciamiento de la mayoría de ciudadanos con respecto a ella y la
pasividad genérica con respecto a todo lo que suene a Congreso o Senado
–antagónicamente a lo que ocurre en los comicios locales y autonómicos-
nos muestra y evidencia el desinterés que posteriormente se traduce en
una baja participación en las urnas. De ahí la incesante movilización y
seducción del electorado para conseguir su voto.