sábado, 02 de febrero de 2008 10:23
Felipe Sánchez Barba
Recomendaciones eclesiásticas
La jerarquía eclesiástica española ha vuelto a
emitir un comunicado con motivo de unas elecciones generales, en el que
expresan una serie de recomendaciones a la hora de decidir el voto,
fundamentadas en algunos documentos pastorales y que parecen mantener
sus preferencias a la hora de “recomendar” la opción a la que han de
apoyar los fieles católicos. Estas manifestaciones –en mi opinión- no
hacen sino provocar cierta división en la Iglesia, donde existe una
gran diversidad política, opciones personales y visiones acerca de
cuáles deben de ser los argumentos a la hora de votar, y confío en que
estos sean diversos y heterogéneos.
En la Iglesia, al igual que en cualquier
institución, debe tenerse muy en cuenta este particular asunto, pensar
en los intereses generales más que los de unos pocos, y mantener cierta
coherencia, específicamente en aquellos temas controvertidos o que
forman parte de la esfera íntima, como pueda ser por ejemplo la
decisión individual de sufragio, para precisamente cumplir con los
condicionantes de este que no son otros que libertad y la privacidad,
sin ningún tipo de coacción, ni física ni siquiera moral.
Hay quien apunta que la jerarquía debiese presentarse a las elecciones
o que no debiese opinar sobre ciertos asuntos.
No estoy de acuerdo en tales afirmaciones, pues la
libertad de opinión no tiene que ejercerse obligatoriamente bajo unas
siglas, sino que es un derecho constitucional para todos los ciudadanos
y ciudadanas de este país. Otra cuestión bien diferente es que este
derecho se utilice en beneficio de unos cuantos, o sea la excusa
perfecta para escorarse en principios alejados de las normas
democráticas y por tanto sin valor electoral.
A estas alturas de la película, creo que la sociedad española tiene la
suficiente madurez como para no dejarse seducir por algunas
recomendaciones, ni de la jerarquía eclesiástica, ni de algunos
partidos políticos. Por tanto, no echemos más leña al fuego, ni le
demos importancia a cosas que no la tienen.