viernes, 18 de enero de 2008 19:08
Felipe Sánchez Barba
Gallardón, degradado y enfadado
Finalmente, Jiménez Losantos y Pedro
J. Ramírez, estarán contentos y dando saltos de alegría al ver como sus
campañas mediáticas contra el alcalde de Madrid, el popular Alberto
Ruiz-Gallardón, han fructificado al ser excluido de la primera línea
política nacional para los próximos comicios de marzo próximo.
Esperanza Aguirre y su amigo Acebes también se frotarán las manos y es
posible que en algún lugar brinden con vino por este triunfo, en mi
opinión craso error, el de excluir a una de las personalidades más
válidas y reconocidas de entre los militantes populares.
Gallardón
dejará la actividad política después del 9M, algo que dicen todos
cuando se les niegan determinadas posiciones, y algo que se tendría que
valorar muy bien por parte de la dirección del PP, aunque claro está
que esto supondría también un triunfo para Aznar, líder en la sombra
del partido, pues su señora, llegaría a ser la alcaldesa de la capital
de nuestro país, con todo lo que eso supone, y quien sabe si el
trampolín para aspirar en un futuro a algo más, siguiendo el ejemplo de
Clinton en los Estados Unidos.
Yo ya venía cavilando sobre cual
imperante motivo estaba dilatando en exceso la presentación de
candidaturas por parte del PP, y sobre lo que se estaba cociendo
dentro, para no hacer públicas las listas. Lo han hecho dándonos una de
cal y otra de arena, que no de Arenas. Un día anuncian a Pizarro y otro
día le cortan las alas a Gallardón. Ellos sabrán lo que hacen, pero es
posible que se haya perdido dentro de las filas del PP en particular y
del panorama político de este país, una interesante personalidad y un
buen político, aunque cabe la duda ahora, sobre si esta marcha
anunciada va a consumarse finalmente, o más bien es una amenaza y toque
de atención. Del mismo modo nos preguntamos, desde fuera, si esto no
provocará alguna reacción más contundente, algún guiño por parte de
otras fuerzas políticas, o quien sabe si el comienzo de una nueva
contienda encarnizada tras las elecciones generales.