miércoles, 19 de diciembre de 2007 23:17
Felipe Sánchez Barba
Dignificar y reforzar el mundo rural
Guadalupe, mi río escondido, ha sido
durante tres días la capital del mundo rural extremeño, acogiendo las V
Jornadas de la Red Extremeña de Desarrollo Rural, donde todos los que
sentimos, vivimos, respiramos y luchamos por el medio rural,
específicamente quienes nuestras ocupaciones nos lo permiten y que
estamos relacionados con los grupos de acción local, hemos tenido ocasión de expresarnos
. Mucho debate, propuestas, sugerencias, intercambio de experiencias y
optimismo para afrontar estos próximos años donde -en mi opinión- han
de salvarse de manera definitiva en esta región, Extremadura, las
distancias que existen entre el mundo rural y el urbano, mi
perseverante y casi obsesionada lucha en los últimos años y la
principal causa que me motivó a expresar mis puntos de vista,
argumentos y reflexiones en cada uno de los espacios por los que suelo
pasearme.
El viernes
pasado, 14 de diciembre, el Boletín Oficial del Estado, publicaba la
Ley de Desarrollo Sostenible en el Medio Rural, a la que me he referido
en numerosas ocasiones y que va servir para acompasar y allanar el
sendero que nos lleve hacia ese objetivo, deseado, de que no existan
discriminaciones por vivir en un lugar u otro. Pero las leyes no sirven
de nada si no existe compromiso económico y compromiso social. El
primero es obvio por la necesidad de articular medidas y acciones
concretas desde lo público que necesitan de un esfuerzo presupuestario
y cuya ejecución corresponde a las administraciones. El segundo porque
para que el mundo rural, nuestros pueblos permanezcan intactos y la
gente habite en ellos, se hace necesaria una profunda reestructuración
ideológica y una verdadera dinamización sectorial que sirva para
recuperar una identidad rural muy castigada por fuertes connotaciones
políticas y un mayor peso de lo urbano, en el sentido que lo de la
ciudad parece que siempre significaba progreso y lo del pueblo, lo
uníamos a pobreza y retraso ¿Se acuerdan del término paleto que el
régimen utilizaba para menospreciar a las gentes de nuestros pueblos?
En este sentido, en mi opinión debemos comenzar a sentar las bases de
un proceso de participación social y ciudadana que con un enfoque
ascendente nos permita integrar los procesos de desarrollo rural,
inculcando a nuestra gente el deber moral y la necesidad de que esto no
es cosa exclusiva de los políticos, ni siquiera de los técnicos que
dirigimos los procesos, se trata más bien de innovar en la implicación
social, en elevar el nivel de autoestima y autocrítica social, para
lograr, conformar una sociedad rural diferente, sin complejos y
competitiva.