martes, 11 de diciembre de 2007 0:00
Felipe Sánchez Barba
A tope con la Cope
Esta mañana por circunstancias de la vida y camino de La Vera me he
topado con Jiménez Los Santos en el dial y ciertamente he sentido
vergüenza ajena de las verdaderas barbaridades que en una presunta
tertulia se decían. Digo presunta porque estaba claro que un grupo de
opinión se considera tertulia cuando existe diverdidad de opinión y
existe cierto contraste que de pie a la discusión y al debate, algo que
en ningún momento se ha producido. Aquello más bien parecía un cónclave
de voceros cuya misión no era otra que meter cisma y provocar a la
ciudadanía sobre cual ha de ser su papel con respecto a la política del
gobierno de la nación, y sobre todo me ha perecido de una maldad sin
precedentes, y que viene a darle la razón a aquellas voces que vienen
suplicando ese tirón de orejas que se merecen quienes, auspiciados por
la Iglesia Católica, pretenden sembrar el mal y el desasosiego más que
otros valores, que quienes nos consideramos miembros de la Iglesia y
cristianos, defendemos desde otras posiciones más moderadas y sin
provocar, ni buscar batallas innecesarias.
Lo peor de todos es que hay quien se cree, claro
está que es cuestión de Fe, la palabrería y las apocaliptícas
reivindicaciones que se hacen, y eso es lo que me preocupa, sobre todo
porque se hacen desde una posición radicalmente contraria a lo que
demanda la sociedad. Si la gente quiere unidad ante el terrorismo ellos
gritan lo contrario, si la gente quiere ayudas para la vivienda ellos
piensan que es poco apropiado, si se están llevando a cabo medidas para
combatir las muertes por accidentes de tráfico ellos cargan contra su
director general. Realmente, resulta totalmente contrario a la
democracia, y me recuerda a algunas cosas de otras épocas, que no viví, pero que me han
contando personas cercanas que fueron realmente duras, y que Dios nos libre de ellas.