Esta mañana hemos tenido ocasión de sufrir de nuevo la nefasta relación que tiene con los clientes la mayor empresa de telefonía de nuestro país, conocida ya en las redes de bloggers como timofónica, cuyas consecuencias hemos vuelto a sufrir algunas personas de Extremadura. No es la primera vez que me refiero a esta gente, ni tampoco será la última, pues por mucha foto que se hagan los dos Presidentes, el de la Junta y el de esta empresa, eso no soluciona por ejemplo que en el Pantano del Cíjara, una pedanía del municipio de Alía, al extremo este de la provincia de Cáceres, tenga problemas de acceso a la red y de telefonía, cuando pagan tan religiosamente sus impuestos como en cualquier otro lugar del país.
Es una vergüenza que encima de que nos cobren más caro la ADSL -al menos eso dicen los medios y es lo que se pone de manifiesto en Europa- tengamos que jodernos y aguantarnos con el asunto, perdón por el vocabulario, y seguir portando este collar de la sumisión que nos mantiene atados a este monopolio de la telefonía, a cambio de mal servicio, abuso en la factura y servicios de teleoperadoras eternos gestionados por inmigrantes, que no quiero ni pensar en que situación realizan su trabajo.

Me temo que esto no hay quien lo solucione, al menos que haya voluntad política de impulso y apoyo a otras alternativas, mediante la I+D+i y sobre todo, con mucho valor para bajar del pedestal a este atajo de estafadores.