lunes, 05 de noviembre de 2007 11:58
Felipe Sánchez Barba
¿Violencia de género?
Hace algún tiempo se ensañaron con nuestra querida Leoncia y ahora se vuelve a repetir el mismo asunto con esta mujer, cuyo nombre desconozco, y que ha sido mutilada mientras compartía baile o simplemente paseaba con su pareja. Realmente sorprendente, y más espeluznante aún, algunos de los comentarios realizados en los medios digitales en torno a esta noticia, donde a pesar de la gravedad del hecho, alguien pretende justificar este acto de vandalismo, a mi modo de entender, injustificable bajo ningún concepto.
Me pregunto hasta dónde vamos a llegar, a qué niveles de indecencia tenemos que acercarnos para que tomemos conciencia de qué sociedad estamos construyendo o qué estamos haciendo mal para que un día sí y otro también, aparezcan este tipo de hechos, si no el mismo, si parecidos, y todos con un fuerte componente de violencia, porque no creo yo que el cuerpo de bronce al que le han dejado solo los pies lo hayan arrancado de manera lenta y sin violencia.
Me temo que si el panorama continúa al mismo nivel y por el mismo camino que parece haberse iniciado sin que cese esta curva de actos y de hechos violentos -algunos de ellos recogidos por alguna cámara, y la mayoría de ellos a buen seguro recogidos por los ojos humanos que por temor a represalias se vuelven ciegos- nos veremos abocados a una imperiosa necesidad de utilizar algunos medios, eso sí respetando rigurosamente la ley, cuyo uso hasta hora se ponía en duda, para al menos reducir al máximo estos hechos y en caso de producirse, todos pudiésemos conocer qué personaje o personajes se esconden detrás de ellos, y les pudiésemos preguntar qué placer tan especial o qué morbo da este tipo de actuaciones.
En esta ciudad, parece ser que las mujeres, como en otras ciudades y pueblos, ya no sólo lo tienen difícil en el mundo real, sino que también tienen serios problemas de integración en el mundo de las estatuas ¿ Se pude definir esto como violencia de género?
Espero y deseo que sea la última vez que ocurre esto, en Cáceres, o en cualquier lugar del planeta.