Esta mañana, escuchando la radio camino al trabajo, hubo un momento en que aún me dolían los golpes que mi padre, un albañil sin estudios, me propinó el día en que se enteró que había liado una trastada con la profesora en el colegio. No se me volvió a ocurrir, y "que no me entere yo de que sigues haciendo fechorías en las clases" me gritaba indignado. Como han cambiado los tiempos:Esta mañana, según escuchaba a través de las ondas habían caneado a una profesora o profesor de Navalmoral de la Mata, tanto que había tenido que necesitar asistencia médica. Por lo visto, al hijo del presunto agresor o agresora no hay quien le tosa, ni siquiera sus profesores. Algo que ha debido incumplir esta persona con la mala fortuna de que ha recibido una pequeña propina a cambio de la educación o corrección de su hijo. Independientemente de quien tenga o no razón, resulta cada vez más normal este tipo de situaciones, lo que creo no beneficia en nada, todo lo contrario, al sistema educativo y a la buena disposición y entendimiento que debe existir entre padres y educadores. Dentro de poco se incrementarán las plantillas de guardias de seguridad, porque será obligatorio disponer de este servicio en los centros educativos.