Después de más de una década de lucha continua, de defensa a ultranza –desde lo personal y también en lo profesional- del modelo de desarrollo rural extremeño, específicamente en el lugar en el que se encuentra este río escondido que da nombre a este blog, uno se siente realmente satisfecho cuando escucha de palabras de los políticos ciertas reivindicaciones y determinadas reflexiones que vienen a corroborar lo que este humilde habitante del medio rural, reiteradamente y de muchas formas, ha venido denunciando en aquellos espacios, virtuales y físicos, en los que ha tenido oportunidad de usar la letra o la propia palabra.

Los ruralitas (vocablo que uso, no existente en el diccionario de la RAE, que pretende identificar a los hombres y mujeres que viven en los espacios rurales y que contribuyen con su esfuerzo a limar los desequilibrios con respectos a otros territorios o zonas denominadas urbanas) hemos encontrado en las instituciones, concretamente en el gobierno de este país y en el de la región extremeña, unos importantes y oportunos aliados. No olvidemos el impulso que se le dará a estos espacios con la aprobación en el Congreso, espero que pronto, de la Ley de Desarrollo Sostenible en el Medio Rural. Es obviatambién la apuesta de Guillermo Fernández Vara y de su reciente Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural, ante el papel que el mundo rural va a desempeñar en el futuro más inmediato, entendido este como la suma de la actividad tradicional agraria y las nuevas actividades surgidas como complemento a estas.

Este discurso, ya maduro, de nuestro Presidente, plasmado en acciones y líneas estratégicas en el programa electoral del partido socialista de Extremadura, con el que concurrió y ganó los comicios regionales del 27 de mayo, en palabras de reconocimiento en el discurso de investidura y en declaraciones continuas sobre pactos y acuerdos globales, cobra cada vez más fuerza, tanta que incluso le ha permitido solicitar el concurso del Presidente del Parlamento Europeo, Durao Barroso,  para que el mundo rural suspire tranquilo y esperanzado. Sin duda, Vara sabe lo importante que para Extremadura y para la mayor parte de este país suponen las políticas agrarias y de desarrollo rural, lo mucho que han aportado y el futuro tan prometedor que se perfila si realmente se sigue ahondando en esta forma de gestionar, de organizar los territorios y de crear y generar riqueza y empleo. Por tanto, parece que quienes comemos del desarrollo rural y animamos a quienes deciden apostar por quedarse en su pueblo ante tentaciones realmente suculentas, nos sentimos muy satisfechos a día de hoy de las políticas que desde Extremadura se están implementando en torno y para el desarrollo rural.