En el equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento debe haber personas muy sensibilizadas con el mundo de los perros y decididos a solucionar sus problemas. Ejemplos tenemos varios que lo demuestran a las claras: La primera medida de esta nueva mayoría fue la creación de los denominados “pipi-can”, consistentes en el vallado de una zona que se reservaba para que los mejores amigos del hombre hicieran sus necesidades. Desconozco los criterios que se siguieron para decidir dónde serían emplazados esos wc´s caninos, pero lo cierto y verdad es que hay muchas zonas en CC que carecen de ellos, como donde yo vivo, cerca de Supercor. Después tuvieron la buena idea de instalar dispensadores gratuitos de bolsas recoge-cacas-de-perro. Y la verdad es que allí ya no me llega la neurona. Estoy con Diego cuando dice que quien tenga un perro debe costearse la bolsa por su cuenta, pero que, de ningún modo, tenemos que pagársela los demás. Y ahora están liados a ver si solucionan el tema de la perrera, que este sí que tiene su miga.

Pero, paralelamente a todo esto, el concejal delegado anunció que se aplicaría a rajatabla la ordenanza municipal que prevé las correspondientes sanciones por dejar las cacas de los perros en la vía pública. Pues bien, sr. Concejal, estaría dispuesto a replantearme mi voto en las próximas elecciones si cumple con su palabra y soluciona mi problema, que brevemente le explico: en mi barrio no hay “pipi-can” oficial, ni falta que hace, porque creo que la esquina de mi casa hace ya ese papel y con bastante buena nota. Ahora mismo hay acumuladas, en alrededor de 4 metros, 6 cacas que, a primera vista, parecen tener la misma procedencia y es que según el dueño, el perro tiene querencia por el mismo sitio y aunque le requerí que la recogiera el día que le pillé “in defecandi”, la respuesta fue: no tengo bolsa, y se quedó tan pancho. Parece ser que le dió igual que le dijese que a la próxima lo denunciaría, porque el número de regalitos aumenta casi diariamente. Ante esta tesitura, me puse en contacto con el Ayuntamiento donde me indicaron una doble solución, la primera que la Policía Local se pasaría por el lugar y la segunda que mandarían a Conyser a que procediera a la limpieza de la zona  “sembrada”. Pues  ni la una ni la otra, por aquí ni aparece la poli ni el sr. barrendero. Así que, Sr. López, va a ser difícil que cuente con mi voto. Pero fíjese, hasta le puedo dar una idea, en vez de gastarse el dinero de los cacereños en beneficio del mejor amigo del hombre, yo vería bien que lo invirtiera en cursos de civismo para el mejor amigo del perro.

 

21 de diciembre, ha trascurrido casi un mes y sigue habiendo cacas . Hay que decir que, tras avisar a CONYSER, vinieron a limpiarlas, pero dejaron las que había en la acera, que ahora se incrementan con más suciedad. Por supuesto a la policía ni se la ve ni se ha espera. Tendré que grabar los hechos y mandarlos a youtube?

 

Por cierto, Sr. López, ha tenido una gran oportunidad, pero la ha perdido.